La picaresca de maquillar las deudas: los falsos arruinados son la nueva pesadilla de los jueces | Negocios
“Maquillar las deudas” se ha convertido en una expresión de moda en los círculos legales. Se trata de una triquiñuela que consiste en organizar —también vale ordenar, lavar, esconder o redistribuir— el patrimonio de una persona o empresa, de forma que, con vistas a la galería, parezca que está arruinada. Pero no lo está. Y ahí el engaño. Su bancarrota puede ser, en realidad, un trampantojo. Una pantomima para activar el mecanismo judicial del perdón de deudas, una suerte de “borrón y cuenta nueva” que la ley española permite a personas y empresas que, con el agua al cuello, buscan…

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