”Perdimos el partido cuando arriesgamos”, lamentó Carlo Ancelotti, que no tuvo pegas para los suyos. “Más no se podía hacer”, valoró el italiano. El problema, a su juicio, fue no saber manejar el duelo cuando su equipo se puso 2-2. “Se trató de un pecado de juventud. Tenemos jóvenes con una calidad extraordinaria que nos permiten ganar partidos. Pero, a veces, forzar una jugada no es necesario. Perdimos balones. Lo podíamos haber hecho mejor con el empate”, analizó el técnico.
4
Oblak, Mario Hermoso, Witsel, Giménez, Marcos Llorente (Pablo Barrios Rivas, min. 98), Samuel Lino (Rodrigo Riquelme, min. 91), Koke, Saúl (Nahuel Molina, min. 56), De Paul (Azpilicueta, min. 105), Griezmann y Morata (Depay, min. 98)
2
Andriy Lunin, Nacho (Fran Garcia, min. 105), Dani Carvajal, Rüdiger, Ferland Mendy (Brahim Diaz, min. 66), Modric (Kroos, min. 66), Camavinga (Dani Ceballos, min. 105), Federico Valverde (Aurelien Tchouameni, min. 73), Jude Bellingham, Rodrygo (Joselu, min. 80) y Vinicius Junior
Goles 1-0 min. 38: Samuel Lino. 1-1 min. 45: Oblak (p.p.). 2-1 min. 57: Morata. 2-2 min. 81: Joselu. 3-2 min. 100: Griezmann. 4-2 min. 118: Rodrigo Riquelme.
Árbitro Guillermo Cuadra Fernández
Tarjetas amarillas Vinicius Junior (min. 44), Camavinga (min. 55), Morata (min. 58), Brahim Diaz (min. 68), De Paul (min. 78), Koke (min. 79), Simeone (min. 83), Aurelien Tchouameni (min. 84), Jude Bellingham (min. 86), Dani Carvajal (min. 89), Griezmann (min. 101) y Witsel (min. 113)
Segunda derrota del curso del Madrid y segunda en el Metropolitano después de 116 días y 21 choques invicto (18 victorias y tres empates). Un duelo de fuego que tuvo a Vinicius bajo la lupa por todo su pasado. Al final, el barrio de San Blas no fue Riad para el brasileño. Cuatro días después de su éxtasis en la final de la Supercopa, el brasileño se marchó con el morro torcido, protagonista de nuevo de varios encontronazos con el árbitro e incluso con Simeone, y bajo el foco en el tercer gol atlético a punto de llegar a la medianoche.
“No siempre se puede tener la cabeza fría”, comentó de forma concisa Ancelotti sobre sus refriegas. Sobre su actuación con la pelota, no hubo tachas. “Ha tenido más dificultad en la primera parte, pero en la segunda fue determinante, un peligro constante aunque no haya marcado”, subrayó.
Hacía 16 meses que Vinicius no pisaba el estadio rojiblanco, un tiempo demasiado accidentado en su relación con la afición del Atlético. Un triste periodo que se resume mejor en un parte policial que por lo ocurrido en el césped. Aquella última tarde suya en el estadio rojiblanco, en septiembre de 2022, escuchó gritos de “eres un mono” que la fiscalía terminó archivando meses después porque, entre otras razones, “duraron unos segundos”. Hace justo un año, con motivo del duelo copero en el Bernabéu, apareció un muñeco con una camiseta suya colgado de un puente de Madrid, un hecho por el que la fiscalía pidió cuatro años de cárcel para cuatro miembros del Frente Atlético. Y el pasado septiembre, en el choque liguero, una niña y su madre, ambas de raza negra, fueron intimidadas en los exteriores del estadio por llevar la menor una camiseta del brasileño, que no disputó ese encuentro por lesión. Así que la noche se presentó inflamada. Se volvieron a escuchar en la previa algunos gritos de “eres un mono”, procedentes de unos pocos aficionados locales, según grabó The Athletic.
La gestualidad confirmó que para el atacante no era una jornada más. La forma en la que celebró el 1-1 al borde del descanso, girándose al anfiteatro del fondo sur, evidenció que había acudido con cuentas personales pendientes. Fue un tanto en propia puerta de Oblak, pero lo celebró como si fuera suyo. Un minuto antes, el árbitro le había enseñado amarilla después de dos quejas airadas. Camavinga le tuvo que alejar para contener daños. El carácter indomable del brasileño volvía a brotar. Vini había ido evolucionando por autocombustión, con la pelota y luego también con sus quejas.
Después de un rato de tregua, la noche volvió a agitarse para el atacante. Cuando todo se encaminó a la prórroga, se las tuvo con Simeone. Modric le pasó la mano por la cabeza con más cariño que reprimenda. Y 10 minutos después, su acción fatal con Griezmann. Perdió una pelota en el medio que le cayó al francés, al que persiguió sin suerte, fuera de su hábitat, hasta ver cómo el galo se la colaba al palo largo a un Lunin, que venía de fallar en el 2-1. El suyo fue, en ese momento, el tercer tanto rojiblanco que había llegado precedido por errores defensivos o acciones de poco tino.
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